viernes, 10 de julio de 2015

Volar

Hoy llego a La Aldea con la últimas luces anaranjadas del día, y con una uñita de luna presidiendo el cielo. Pronto se dejará ver junto a ella el puntito iluminado de venus. Aprovecho que aun quedan unos minutos de luz y que en una carrerrita breve llego al asfalto para sentarme en una piedra a escribir, e intentar plasmar en palabras alguos de los pensamientos y sensaciones de este fin de semana que he pasado en el barranco, pues sé que cuando llegue a la ciudad las palabras no van a fluir de la misma manera. Este trocito de camino  por el atajo del canal siempre me trae recuerdos de cuando bajaba corriendo con mi hermano para el pueblo siendo una niña. En esta colina cuando hace viento el aire pega con mucha fuerza y correr en contra del viento era como volar. Si, cuando corría por esta loma podía volar, el viento sostenía todo mi peso, y mis pies apenas rozaban las piedras. El aire frío me golpeaba la cara y hacía que mis ojos se nublaran, y así, casi sin ver el camino, con los ojos llorosos y semicerrados casi volaba sobre ese último tramo del camino. No sentía miedo de tropezar y darme un buen golpe contra las piedras...confiaba en el viento que me sostenía, en mis piernas, y en el camino, que aunque resbaladizo y traicionero en esa zona ya lo teníamos calado! Si...alguna vez me caí...hubieron resbalones y tropiezos, como en todo camino...pero una vez sacudida la tierra, aunque el golpe doliera no paraba mi carrera, y no dejaba de volar. Ahora mis piernas no son tan ágiles bajando por estas piedras como cuando tenia doce años, pero aún puedo volar, y cada vez que hago este camino me quito la coleta y dejo que el viento me despeine el pelo, y cuando llegue al coche con la nariz y los cachetes rojos del aire frio quiero mantener para siempre la confianza de aquel tiempo en que volaba sobre el viento. La confianza en mis pies, en el camino y en que si tropiezo, sólo tengo que sacudirme la tierra para seguir volando.

1 comentario:

  1. continua a scrivere, mia poetessa. Sei sempre stata profonda e hai sempre regalato tanta felicità a chiunque ti incontrasse. Hai un dono naturale, regalalo al mondo, a chiunque possa e voglia leggere. Nel tuo scritto ti rivedo piccolina, una splendida principessa in un piccolo paradiso e mondo antichissimo, nel mezzo di madre natura, che tutti dovremmo imparare a rispettare maggiormente. Sin da piccola la parola è sempre stata per te un mezzo conosciuto, dunque siempre adelante. Noi apprezzeremo sempre. Un beso gordissimo ed un abbraccio forte dai tuoi zii italiani.

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